La primeras tesis de Psicología en la UNAM: la lucha por la definición de un campo disciplinar

La elaboración de tesis, trabajo con el que culminaban prácticamente todos los estudiantes mexicanos sus estudios de licenciatura en el siglo XX, era el resultado de su programa disciplinar y el último paso para obtener un título para el ejercicio profesional. Aquí la observamos como una interesante fuente histórica, concreción de un entramado educativo en un periodo determinado.

Los temas elegidos por los estudiantes en su trabajo de titulación, así como las teorías y metodologías para abordarlos, no son inocuos, sino resultado de las luchas simbólicas entre los miembros de las comunidades universitarias por la hegemonía de los fenómenos a investigar y los enfoques para interpretar la realidad.

La tesis de Margarita Obregón, que aquí presentamos en su contexto, puede consultarse en la biblioteca del Archivo Histórico Juan Agustín de Espinoza, SJ y en el repositorio digital de la UNAM. Su trabajo es un pre-texto que nos invita a explorar el ambiente académico en que se generó.

La psicología ¿carrera profesional?

La carrera de psicología no existió en el nivel de licenciatura hasta 1958, 1Es muy probable que el programa se haya implementado en 1958 -la UNAM reporta alumnos de Psicología en licenciatura desde ese año- y se haya aprobado después. UNAM. “Cuadros estadísticos 1929-1979”. Secretaría General Administrativa/Dirección General de Servicios Auxiliares/Departamento de Estadística, s/f., p. 761  [En línea]:  [Consulta: 26, agosto, 2020]. al menos en la UNAM, pues la Universidad Iberoamericana ya tenía un programa abierto desde 1950. No obstante, aquella institución había desarrollado programas de psicología en otros niveles: la maestría en Ciencias Psicológicas, en 1938, 2Los grados de maestría en la facultad fueron creados para cada una de las especialidades de la Facultad de Filosofía que había en la UNAM en 1938 y fueron autorizados en 1939, entre éstas, la maestría en Ciencias Psicológicas. En 1945 se ofreció una maestría en Psicología que se podía cursar después del bachillerato y tenía una duración de tres años. Lucy María Reidl Martínez y María de Lourdes Echeveste García, comps. La Facultad de Psicología de la Universidad Nacional Autónoma de México: Treinta años a la vanguardia, México, UNAM, 2004, pp. 21-23 y el doctorado a partir de 1956; ambos estuvieron adscritos a la Facultad de Filosofía 3Los grados de doctor y maestro se comenzaron a otorgar en la UNAM a partir de 1932, sin embargo, los grados no eran equivalentes a los actuales: “… bastaba con tener un título de licenciatura, haber ejercido la docencia por más de cinco años, tener obra publicada y presentar una tesis para obtener el grado de doctor, mientras que para obtener el de maestro, eran necesarios los requisitos anteriores y el título de bachillerato”. Juan Bello-Domínguez; Iliana Muñoz-García y Mario Alberto Reyes-Téllez. “Un acercamiento histórico al posgrado en México”, Xictli, 50, (abril- junio, 2003). [En línea]:  [Consulta: 29, agosto, 2020]. Según estos autores, a partir de 1945, al menos en la facultad de Ciencias se establecieron los ciclos de estudios de profesional, así como el grado de maestro y de doctor como es usual hasta el día de hoy, sin embargo, la información que aportan Luz María Reidl y María de Lourdes Echeveste, ver supra, parece contradecir esta información. hasta 1973, en que Psicología tuvo la propia.  El plan de estudios que cursó Margarita Obregón, cuyo fondo documental examinamos en esta Bitácora, fue precisamente el primero, el que se aprobó en 1959 o 1960. 4Diversos autores señalan que el primer plan de licenciatura en Psicología en la UNAM se aprobó en 1959, por ejemplo: Lara Tapia, citado por Édgar Galindo en “Análisis del desarrollo de la psicología en México hasta 1990. Con una bibliografía in extenso”. Psicología para América Latina, 2, (agosto, 2004) [En línea] [Consulta: 20, agosto, 2020]; Elizabeth Zanatta Colín, Teresa Yurén Camarena. “La formación profesional del psicólogo en México: trayecto de la construcción de su identidad disciplinar”. Enseñanza e Investigación en Psicología, 1, 17 (enero-junio, 2012), p 152. [En línea]: [Consulta: 17, agosto, 2020]. Prócoro Millán en “La Psicología mexicana: una profesión en crisis”.  Revista de la Educación Superior,43, 11 (julio-septiembre, 1982) p. 9. [En línea]: [Consulta: 25, agosto, 2020]. Éste último asegura que el H. Consejo Universitario aprobó este plan el 9 de abril de 1960, pero no cita la fuente. Sin embargo, la publicación de los Cuadros Estadísticos de la UNAM (ver supra) muestran que había alumnos inscritos desde 1958. Las primeras generaciones experimentaron un tiempo crucial para la psicología en México, que se verían reflejadas en su producto final: la tesis.

Entre psiquiatras y psicoanalistas frommianos

Expondremos de manera brevísima, y por tanto incompleta, el ambiente académico que prevalecía en la UNAM cuando Margarita inició sus estudios en 1961. Es importante señalar que no son pocos los artículos académicos y testimonios de los protagonistas de la época en que se exploran los inicios de la psicología moderna en México. Esta producción escrita -alguna citada en este trabajo- permite observar que la escritura de su historia se encuentra en constante tensión y redefinición.

Existe coincidencia en que las primeras disciplinas que atendieron y estudiaron los problemas psicológicos fueron la medicina y la psiquiatría. En el caso de los médicos, incluso la legislación penal determinaba su participación para juzgar si una persona, que hubiera infringido alguna ley penal, era criminal o se encontraba en “estado de enajenación mental”. 5Los códigos penales mexicanos, o de la materia procesal penal, han considerado algunas circunstancias que excluyen de responsabilidad penal a quienes cometen algún y padecen de sus facultades mentales. Pero para juzgar si juzgar si se encontraban en esta condición, los especialistas requeridos fueron primero los facultativos (Código Penal para el Distrito Federal y Territorio de la Baja California, 1871, p. 13), luego los psiquiatras (Raúl Carrancá y Trujillo. Código Penal Anotado. Antigua Librería Robredo, Ciudad de México, 1962. Nota 53, pp. 80-82), y actualmente, para los posibles casos de inimputabilidad, ya no se determina que sea un médico o psiquiatra, sino un perito “que preferentemente pertenezca a un gremio o agrupación relativa a la actividad sobre la que verse la pericia”. Nuevo Código Nacional de Procedimientos Penales (Código Único), Gallardo Ediciones, México, 2014, pp. 172 y 187. Posteriormente, este papel lo tendrían los psiquiatras. En la primera mitad del siglo XX, se reconocía que ellos tenían la experiencia en el reconocimiento y tratamiento de las enfermedades mentales, y por ello, según algunos testimonios, la psiquiatría tuvo la hegemonía en el estudio de estos fenómenos en la UNAM hasta la década de los sesenta. 6Cfr. César A. Carrascoza Venegas. “Luis Lara Tapia (1930-2000)”. Psicología y Ciencia Social, 1, 5 (sin mes, 2003).  [En línea]: [Consulta: 26, agosto, 2020].Como veremos más adelante, los psiquiatras tenían un número considerable de materias a su cargo en el primer plan de estudios de psicología.

Erich Fromm, 1974. El psiconalista suizo se asentó en México alrededor de 15 años, periodo en que surgió en el país el grupo de los frommianos. Fuente: Wikimedia commons.

También se concuerda en que otro grupo pionero en este campo fue el de los psicoanalistas. Según Juan Capetillo, éste comenzó a congregarse entre 1942 y 1947, de manera informal, entre médicos interesados en estudiar la obra de Freud, “en combinación con el ejercicio médico en las ramas de la neurología y la psiquiatría”. 7Juan Capetillo Hernández. La emergencia del Psicoanálisis en México. Universidad Veracruzana, México, 2012, p. 181. [En línea] [Consulta: 18, agosto, 2020]. Algunos, dice, ocupaban posiciones en la Secretaría de Salubridad y Asistencia, y en la UNAM, y se formarían más tarde como psicoanalistas con Erich Fromm, quien había llegado a México hacia 1949 por motivos personales. 8Cfr. Guillermo Delahanty. “Fromm: otro volcán en Cuernavaca”. En el Volcán, Corriente Crítica de Trabajadores de la Cultura en el Estado de Morelos, 3, 26 (2013), pp. 7-19. [En línea] Consulta: 17, agosto, 2020]. Su estancia fue aprovechada por este grupo, quienes lo invitaron a impartir un seminario. Posteriormente se quedaría en la UNAM, en donde impartió una cátedra durante varios años. Este periodo fue formativo para un conjunto de discípulos a quienes han llamado los frommianos. 9Juan Capetillo Hernández, La emergencia del Psicoanálisis en México. Universidad Veracruzana, México, 2012, pp. 21 y 22. [En línea] [Consulta: 18, agosto, 2020] El autor, en su análisis sobre la historia del psicoanálisis en México, señala que antes de que llegara Fromm había ya un “caldo de cultivo”, pues unos años antes se había generado un grupo informal, entre profesores y alumnos de psiquiatría, que estudiaban las teorías de Freud. Otro grupo, el de los emigrantes, como llama Capetillo a los que prosiguieron estudios de psicoanálisis de manera más formal en el extranjero, siguieron una línea clásica u ortodoxa, apegándose más a los postulados de Freud.

Discípulos, de uno y otro grupo, los hubo en la primera década de la recién estrenada licenciatura en Psicología de la UNAM, aunque según Capetillo predominaron los ortodoxos.

La búsqueda de una identidad profesional

José Luis Lara Tapia, médico que durante su internado trabajó en un manicomio, como se llamaba a los hoy centros de Salud Mental, entró a estudiar psicología a la UNAM a finales de la década de los cincuenta.  En este nuevo campo, advirtió que “… el psicólogo no tenía una independencia profesional”. Se quejaba de que la psicología estaba controlada por los médicos, psiquiatras y psicoanalistas, y afirmaba que “…se percibía a la carrera como un medio subprofesional”. 10César A. Carrascoza Venegas. “Luis Lara Tapia (1930-2000)”. Psicología y Ciencia Social, 1, 5 (sin mes, 2003), p. 55. [En línea] [Consulta: 26 de agosto, 2020]. El médico-estudiante recuerda, que hasta las materias de esta licenciatura eran impartidas por académicos de otras áreas: médicos, endocrinólogos, biólogos, psicoanalistas y maestros normalistas.

Lara Tapia, quien luego sería profesor de psicología en esta misma universidad y, décadas después, un investigador reconocido -hoy un aula de la UNAM lleva su nombre-, señala que durante sus estudios se vinculó a un movimiento estudiantil que organizó el Primer Congreso Latinoamericano de Estudiantes de Psicología. 11El congreso se realizó en 1957. Cfr. Miguel Gallegos. “Movimiento y participación estudiantil en la psicología latinoamericana: consideraciones históricas y futuras perspectivas”. Avances en Psicología Latinoamericana, 27, 1, (enero-junio, 2009), pp. 33-60. [En línea] [Consulta: 27 de agosto, 2020] Evoca que vinieron estudiantes de diversos países, pagándose como pudieron “con mucha pobreza” y por primera vez “se plantearon los problemas para [lograr] una psicología profesional”. 12César A. Carrascoza Venegas. “Luis Lara Tapia (1930-2000)”. Psicología y Ciencia Social, 1, 5 (sin mes, 2003), p. 55. [En línea] [Consulta: 26 de agosto, 2020] Para Lara, este congreso marcó la etapa de una psicología moderna en la facultad; Édgar Galindo coincide con Lara en que los años 1958-1959 constituyeron un periodo en que se presentaron los “…detonadores de la primera revolución de la psicología mexicana moderna”. 13Édgar Galindo. “Análisis del desarrollo de la psicología en México hasta 1990. Con una bibliografía inextenso”. Psicología para América Latina, 2, (agosto 2004). [En línea]: [Consulta: 20, agosto, 2020] Los estudiantes, recuerda Lara, trataron de modificar una idea que prevalecía entre los profesores: “…no eran muy conscientes de que nos interesaba la carrera como profesión”. Los psicólogos, hasta entonces, eran formados para impartir clases en preparatoria, trabajar como auxiliares psiquiátricos, orientadores vocacionales y en áreas de selección de personal en empresas trasnacionales y la banca. 14Prócoro Millán, “La Psicología mexicana: una profesión en crisis”. Revista de la Educación Superior,43, 11 (julio-septiembre, 1982) p. 9. [En línea] [Consulta: 25, agosto, 2020]

El camino, según lo que se infiere de estos análisis, era que la psicología tenía que forjar una identidad distinta de las corrientes que le habían dado origen, debía proporcionar a sus estudiantes herramientas profesionales y una nueva orientación debía conseguir mayor objetividad, según lo entendía la ciencia de mediados del siglo XX. De ahí el auge de algunas corrientes que comenzaron a establecerse y ganar legitimidad.

Lara Tapia rememora que los estudiantes intervinieron de diversas maneras para desplazar a las corrientes hegemónicas: se organizaron para cambiar al alumno consejero técnico, con la intención -se deduce- de introducir otros enfoques, ya que se invitó a conferencistas como Rogelio Díaz-Guerrero (uno de los fundadores de la psicología transcultural); a psicoanalistas con orientación distinta a la frommiana, como Fernando Cesarman, y a profesores que manejaban el área de la psicometría. Para Galindo, esta etapa en que comienza la psicología como disciplina y profesión (1959) establece un “hito histórico”, un periodo en que terminó la etapa de formación de la psicología en México e inició un periodo de crecimiento. Las escuelas de psicología crecieron de 4 a 66 entre 1960 y 1987, y el número de estudiantes se incrementó de 1,500 a 25,000. 15Édgar Galindo, “Análisis del desarrollo de la psicología en México hasta 1990. Con una bibliografía inextenso”. Psicología para América Latina, 2, (agosto 2004). [En línea][Consulta: 20, agosto, 2020]

El peso de la medición: la corriente psicométrica

Según Millán, en el primer plan de estudios de esta profesión -el que cursó Margarita Obregón- “… se puso un mayor énfasis en la psicometría y la metodología [lo que] fue determinante para la investigación, la formación y el ejercicio profesional del psicólogo”.16Prócoro Millán. “La psicología mexicana: una profesión en crisis”. Revista de Educación Superior, 43, 11 (julio-septiembre, 1982), citado por Elizabeth Zanatta Colín, Teresa Yurén Camarena. “La formación profesional del psicólogo en México: trayecto de la construcción de su identidad disciplinar”. Enseñanza e Investigación en Psicología, 1, 17 (enero-junio, 2012), p 155.[En línea] [Consulta: 17 de agosto, 2020

El objetivo principal de la psicometría es la construcción y evaluación de instrumentos para medir procesos psíquicos y capacidades intelectuales de los individuos a través de tests, cuestionarios y escalas. En México se conocían y aplicaban pruebas desde 1926 y esta corriente fue abriéndose paso de manera paulatina hasta llegar a las aulas universitarias. Se sabe que el Departamento de Psicopedagogía e Higiene, que dependía de la Secretaría de Educación Pública, “aplicó pruebas a 21 387 alumnos en su esfuerzo por averiguar los niveles de retraso mental” y el director de esa área, el Dr. Rafael Santamarina, había traducido y adaptado diversas pruebas al contexto mexicano. 17“Estudio sobre el desarrollo mental de los niños mexicanos” (AHSEP. Departamento de Psicopedagogía e Higiene. Caja 5119, expediente 78), citado por Josefina Granja-Castro. “Contar y clasificar a la infancia. Las categorías de la escolarización en las escuelas primarias de la Ciudad de México 1870–1930”. Revista mexicana de investigación educativa,  14, 40 (marzo, 2009), p. 239. [En línea]  [Consulta: 22, agosto, 2020.

Imagen del test de Raven o de Matrices Progresivas. Se utiliza para medir el coeficiente intelectual. Fuente: Psicocode

Para los años sesenta, se conocían en México un buen número de baterías norteamericanas que habían comenzado a validarse y aplicarse en distintas poblaciones y se impartían cursos de psicometría en licenciatura.

Según Édgar Galindo, la psicometría fue desplazada de la UNAM a principios de los años sesenta; por el contrario, Millán apunta que alcanzó su cúspide en 1966, e incluso al año siguiente encontró una “…coyuntura favorable para consolidar su hegemonía en la UNAM”, 18Prócoro Millán, “La Psicología mexicana: una profesión en crisis”.  Revista de la Educación Superior,43, 11 (julio-septiembre, 1982) p. 10. [En línea] [Consulta: 25, agosto, 2020] durante la reforma universitaria que impulsó el Ing. Barros Sierra. Lo argumenta con una comparación entre el lugar que ocupaba este enfoque en el primer plan de estudios (el de 1959), y el que consiguió durante la reforma que experimentó el Colegio de Psicología al elaborarse los nuevos planes y programas de estudio (1967).

En el primer caso, agrupó las materias para identificar el peso que tuvieron en el plan de estudios. Como puede observarse en el cuadro que realizamos con la información proporcionada por Millán, predominan los cursos con orientación médica. La presencia de la psicometría parece marginal, o al menos, con la misma relevancia que las materias de cultura general.

Primer plan de estudios Psicología UNAM (1959)

Medicina/psicología (probablemente psiquiatría)21 materias  33.3%
Psicometría/medición psicológica8 materias  12.6%
Procesos psicológicos básicos6 materias   9.5%
Psicología general e historia6 materias   9.5%
Formación metodológica5 materias   8.0%
Aplicación tecnológica4 materias   6.3%
Psicología social5 materias   8.0%
Cultura general (leyes, filosofía, sociología)8 materias  12.6%
Tabla realizada con la información de Prócoro Millán, op. cit.

En 1967, según Millán, las cosas habían cambiado. El nuevo plan de estudios -señala- fue resultado de la negociación entre los grupos de académicos con enfoques divergentes. De esta manera, las distintas corrientes se “repartieron” los espacios curriculares, y el programa, al menos en su enunciación, parece más ecléctico. La licenciatura quedó integrada en cinco departamentos. Uno de ellos quedó para la Psicología General Experimental y Diseño, con el Dr. Luis Lara a la cabeza, el mismo quien unos años antes, como estudiante, había peleado para que la psicometría ganara este sitio. Los otros cuatro se destinaron para Bases Biológicas de la Psicología, a cargo del Dr. Alberto Cuevas (médico); Bases Antropológicas y Sociales de la Psicología, dirigido por el Mtro. Héctor Capello (de orientación psicométrica); Métodos Clínicos, conducido por el Dr. José Cueli (médico psicoanalista), y el de Psicología Anormal y Patológica, a cargo del Dr. Julián McGregor (médico psicoanalista).

En búsqueda de un enfoque propio

Las investigaciones psicológicas de Díaz Guerrero se focalizaron en identificar los rasgos histórico-culturales de los mexicanos. Fuente: Amazon

La psicometría coexistió con la psicología transcultural en los años sesenta, teniendo coincidencias en el uso de escalas, pero divergencias en la búsqueda de elementos propios. Uno de los campos de interés de este nuevo enfoque, era la investigación de las características psicológicas de los mexicanos, en consonancia con el interés que el tema de la identidad nacional había suscitado entre algunos intelectuales mexicanos después de la revolución (Samuel Ramos, Octavio Paz, Santiago Ramírez). El estudio de este fenómeno encontró eco en la Universidad de Texas, en Austin, durante la celebración del III Congreso Interamericano de Psicología en 1955, y a partir de entonces se instaló un intercambio binacional, de profesores y estudiantes, que se reforzó cuando Rogelio Díaz Guerrero fue nombrado profesor visitante en 1959. Wayne Holtzman recuerda que más de un centenar de estudiantes mexicanos de psicología asistieron a seminarios y sesiones de trabajo intensivas en Texas. 19Cfr. Wayne H. Holtzman. “Mexican Psychology the past 50 years and opportunities for the future”. Revista Mexicana de Psicología, 24, 2 (2007), pp. 161-164. [En línea] [Consulta: 30 de septiembre, 2020] Margarita Obregón participó en uno de estos viajes, en 1964, como se observa en una de las cartas que envió a sus familiares.

La psicología transcultural aspiraba a medir los efectos que ejercía el ambiente sociocultural sobre los afectos, actitudes y valores. Algunos de los trabajos que se realizaban desde este enfoque, partían de la reunión de “dichos, refranes, máximas, creencias, y modos de enfrentar los problemas cotidianos” entre los mexicanos. Díaz Guerrero construyó un cuestionario al que llamó Premisas histórico-culturales y más adelante lo identificó como una escala, con el mismo nombre. De los resultados de la aplicación de ese cuestionario, identificó nueve características en el comportamiento de los sujetos (estudiantes de secundaria de la ciudad de México): machismo, obediencia afiliativa, virginidad, abnegación, temor a la autoridad, statuo quo familiar, el respeto sobre el amor, honor familiar y rigidez cultural. 20Cfr. Díaz-Guerrero. “Una escala factorial de premisas histórico-culturales de la familia mexicana”. Revista Interamericana de Psicología, 6, 3-4 (1972).

Diversas investigaciones surgieron con este enfoque, con la idea de identificar los rasgos psico-sociales que caracterizaban a los mexicanos.

Las tesis de 1965

Si en las tesis se puede observar el impacto de las tendencias teóricas que se encuentran en un programa académico, los trabajos de titulación de nivel licenciatura de 1965, serían representativos de los enfoques psicoanalíticos, psiquiátricos, psicométricos y transculturales. Si bien no realizamos un análisis exhaustivo de las 31 tesis que se presentaron ese año 21Las tesis se pueden consultar en el Repositorio de la UNAM [En línea] Consulta: 5 de agosto,2020, la revisión del contenido de algunas, y los títulos de otras, son explícitos. De esta somera observación se desprende que la psicometría se había instalado como referente en esta generación de estudiantes: quizá porque parecía más objetiva que los análisis con otros enfoques.

Imagen del test de Rorschach, utilizado para evaluar la personalidad. Fuente: Wikimedia commons.

En la mayoría de los trabajos de titulación se utilizaron pruebas psicométricas, incluso en aquellas que tomaron elementos teóricos del psicoanálisis. Por ejemplo, en una tesis llamada “Estudio psico-clínico de la conducta antisocial de diez menores”, la tesista realizó estudios de caso, a profundidad, utilizando diversos tipos de diversos cuestionarios y entrevistas a los sujetos y a sus familiares, y aun así ofrece lo que parece una disculpa: “Desde el comienzo supe que esta tesis no tendrá valor estadístico propiamente dicho”. 22Rosa Doring Hermosillo. “Estudio psicoclínico de la conducta antisocial de diez menores” (dir. Guillermo Corona Uhink). UNAM, Ciudad de México, 1965, p.4. [En línea] [Consulta: 15 de agosto, 2020 Por lo que se aprecia en esta tesis, las pruebas psicométricas no sólo tenían un impacto entre los jóvenes universitarios, sino también en las instituciones sociales. La estudiante explica que, los jueces a quienes les toca dictaminar a los infractores, y éstos son quienes “determinan los estudios [psicológicos] para cada caso” y menciona las pruebas que éstos solían pedir: Raven, Meilli, Rorscharch, T.A.T, Frases Incompletas, Machover, Bender, Goodenough y Kohs, además de otros estudios.

Entre los trabajos con orientación psicométrica, hay algunos que adaptan escalas extranjeras para medir cuadros patológicos, examinan cómo se cruzan diversos tipos de tests, exploran pruebas para enfermos psicóticos o estudian la posibilidad de estandarizar pruebas en escolares mexicanos. Otras pruebas que los estudiantes aplicaron en sus tesis, que aún no se han mencionado, son: Weschler, Inventario Mutifásico de la Personalidad (Minnesota), Terman, Rosenzweig, Cuentos incompletos de L. Düss y los de Grace Arthur y Alicia Descoeudres.

Otras tesis analizan procesos psico-culturales enfocados en los mexicanos. Sus títulos parecen coincidir con la perspectiva de la psicología transcultural, por ejemplo, un trabajo sobre la contribución de la figura de Ezequiel A. Chávez a la psicología del mexicano; el estudio del carácter del niño y el púber campesino en un poblado mexicano; los aspectos problemáticos de la evolución instintiva en el mexicano; el estudio psicológico de la agresión, desgracias, actos amistosos y buena suerte en los sueños de un grupo de niños mexicanos, entre otros.

No se observan tesis de licenciatura con enfoque psiquiátrico o psicoanalítico, sino más bien mixturas con los otras corrientes.

La tesis de Margarita

Margarita Obregón enmarcó su tesis “Estudio psicológico en cuatro residencias universitarias para señoritas” en el campo de la higiene mental. Su director fue el Dr. Joaquín Mendizábal, quien impartía esa materia. Como muchas tesis de su generación, se basó en la aplicación de pruebas psicométricas para el hallazgo de sus resultados.

Obregón define en su tesis el fenómeno que se propone explicar y que aquí exponemos a modo de pregunta: ¿el ambiente en las residencias universitarias/laborales resulta idóneo para la adaptación de las jóvenes, o por el contrario, genera frustración, inadaptación e incluso, la posibilidad de una neurosis?

Tesis profesional de Margarita Oregón Sarabia, 1965
Biblioteca del Archivo Juan Agustín de Espinoza, SJ

 Además de los conceptos de higiene mental, toma las teorías sobre motivaciones de la conducta y de la adolescencia para comprender su objeto de estudio. 

El trabajo analiza a las jóvenes que habitaban en residencias universitarias para señoritas. Ya hemos comentado en otro espacio que ésta era una opción para las jovencitas que tenían las posibilidades de salir de su región a estudiar. Margarita conocía bien este entorno, pues ella habitaba una de estas casas.

En ese entonces, según lo manifestado en la tesis, había seis residencias de este tipo en la ciudad de México, pero en dos de ellas no le otorgaron facilidades para ingresar, quedándose con cuatro para su análisis.

Margarita explica con detalle la metodología de su trabajo de titulación: define su muestra, la selección de los sujetos estudiados y la forma en que recabaría la información. De manera similar a las tesis de sus compañeros y compañeras, aplicó diversas pruebas psicométricas. También tuvo cuatro sesiones con cada una de las jóvenes estudiantes: en la primera explicó el objetivo del estudio -lo que dice, le ayudó para establecer el rapport-, y posteriormente aplicó el test de matrices progresivas de Raven y un cuestionario socioeconómico; en la segunda, aplicó el Inventario de problemas personales de Mooney, y en la tercera, el dibujo de la figura humana de Machover. En la cuarta y última sesión, realizó una entrevista a las 31 seleccionadas.

La evaluación consistió en analizar los problemas emocionales de las jóvenes, sus relaciones interpersonales, las dificultades de tipo profesional, los ajustes o desajustes al medio residencial y los intereses no profesionales. Presenta tablas y gráficos con la información, para las que, según las cartas que escribió a su familia, requirió de recursos económicos extra, así como para la impresión de la tesis.

Margarita concluye su tesis puntualizando que: 1) El 80% de las residentes no se encuentran convencidas de la profesión que han escogido, su motivación principal es huir “de un núcleo familiar poco gratificante o restrictivo”; 2) Si bien el rendimiento escolar de las universitarias está de acuerdo con sus capacidades intelectuales, en éste también influye la relación de la hija con las figuras parentales, y las actitudes de éstos hacia el estudio y aprovechamiento de su hija;  3) Se observan problemas de “desarraigo” en la mitad de las residentes 4) La mayoría presenta serios problemas de adaptación ya existentes, y añade “El cambio suele ser la causa desencadenante de un estado neurótico”. 5) La capacidad de adaptación está condicionada al concepto de figuras parentales y relaciones positivas con ellos; 6) Se encuentra en ellas un campo de intereses reducido y muestran actitudes pasivas, “con escasas excepciones de productividad y bien motivadas por el estudio”; 7) Las áreas en que presentan mayor conflicto no son las del estudio, sino la sexual, emocional, moral y religiosa.

Finalmente, encuentra que las residencias no son idóneas para estas jóvenes: ni en sus instalaciones, ni en la preparación y calidad humana de quienes la atendían. Tampoco eran adecuadas en la orientación, apoyo, estímulo y afecto que las residentes requerían. Margarita encontró algunos casos de “severa desadaptación” que no fueron detectadas por las directoras de estas casas universitarias.

Epílogo

En la concreción del segundo plan de estudios de Psicología de la UNAM, el de 1967, al que ya hemos hecho alusión, se observan las tensiones por lograr que la Psicología adquiriera mayor autonomía frente a las disciplinas de las que emergió, pero no lograría una visión unívoca: “…confluyeron en la formación profesional del psicólogo grupos de docentes con diferentes orientaciones teóricas predominando el psicoanálisis, dividido entre las posturas ortodoxa y frommiana; el modelo psicométrico, orientado hacia la psicología transcultural, y la psicología del aprendizaje, con un enfoque conductista y cognoscitivo”. 23Elizabeth Zanatta Colín, Teresa Yurén Camarena. “La formación profesional del psicólogo en México: trayecto de la construcción de su identidad disciplinar”. Enseñanza e Investigación en Psicología, 1, 17 (enero-junio, 2012), p 156. [En línea] [Consulta: 17, agosto, 2020]  

 A Margarita Obregón le tocaría participar en un momento académico complejo, repleto de tensiones en su interior, que abriría paso con el tiempo a una mayor estabilidad de una disciplina -nunca exenta de tensiones-, sin la cual sería difícil entendernos en el mundo contemporáneo.

Referencias   [ + ]

1. Es muy probable que el programa se haya implementado en 1958 -la UNAM reporta alumnos de Psicología en licenciatura desde ese año- y se haya aprobado después. UNAM. “Cuadros estadísticos 1929-1979”. Secretaría General Administrativa/Dirección General de Servicios Auxiliares/Departamento de Estadística, s/f., p. 761  [En línea]:  [Consulta: 26, agosto, 2020].
2. Los grados de maestría en la facultad fueron creados para cada una de las especialidades de la Facultad de Filosofía que había en la UNAM en 1938 y fueron autorizados en 1939, entre éstas, la maestría en Ciencias Psicológicas. En 1945 se ofreció una maestría en Psicología que se podía cursar después del bachillerato y tenía una duración de tres años. Lucy María Reidl Martínez y María de Lourdes Echeveste García, comps. La Facultad de Psicología de la Universidad Nacional Autónoma de México: Treinta años a la vanguardia, México, UNAM, 2004, pp. 21-23
3. Los grados de doctor y maestro se comenzaron a otorgar en la UNAM a partir de 1932, sin embargo, los grados no eran equivalentes a los actuales: “… bastaba con tener un título de licenciatura, haber ejercido la docencia por más de cinco años, tener obra publicada y presentar una tesis para obtener el grado de doctor, mientras que para obtener el de maestro, eran necesarios los requisitos anteriores y el título de bachillerato”. Juan Bello-Domínguez; Iliana Muñoz-García y Mario Alberto Reyes-Téllez. “Un acercamiento histórico al posgrado en México”, Xictli, 50, (abril- junio, 2003). [En línea]:  [Consulta: 29, agosto, 2020]. Según estos autores, a partir de 1945, al menos en la facultad de Ciencias se establecieron los ciclos de estudios de profesional, así como el grado de maestro y de doctor como es usual hasta el día de hoy, sin embargo, la información que aportan Luz María Reidl y María de Lourdes Echeveste, ver supra, parece contradecir esta información.
4. Diversos autores señalan que el primer plan de licenciatura en Psicología en la UNAM se aprobó en 1959, por ejemplo: Lara Tapia, citado por Édgar Galindo en “Análisis del desarrollo de la psicología en México hasta 1990. Con una bibliografía in extenso”. Psicología para América Latina, 2, (agosto, 2004) [En línea] [Consulta: 20, agosto, 2020]; Elizabeth Zanatta Colín, Teresa Yurén Camarena. “La formación profesional del psicólogo en México: trayecto de la construcción de su identidad disciplinar”. Enseñanza e Investigación en Psicología, 1, 17 (enero-junio, 2012), p 152. [En línea]: [Consulta: 17, agosto, 2020]. Prócoro Millán en “La Psicología mexicana: una profesión en crisis”.  Revista de la Educación Superior,43, 11 (julio-septiembre, 1982) p. 9. [En línea]: [Consulta: 25, agosto, 2020]. Éste último asegura que el H. Consejo Universitario aprobó este plan el 9 de abril de 1960, pero no cita la fuente. Sin embargo, la publicación de los Cuadros Estadísticos de la UNAM (ver supra) muestran que había alumnos inscritos desde 1958
5. Los códigos penales mexicanos, o de la materia procesal penal, han considerado algunas circunstancias que excluyen de responsabilidad penal a quienes cometen algún y padecen de sus facultades mentales. Pero para juzgar si juzgar si se encontraban en esta condición, los especialistas requeridos fueron primero los facultativos (Código Penal para el Distrito Federal y Territorio de la Baja California, 1871, p. 13), luego los psiquiatras (Raúl Carrancá y Trujillo. Código Penal Anotado. Antigua Librería Robredo, Ciudad de México, 1962. Nota 53, pp. 80-82), y actualmente, para los posibles casos de inimputabilidad, ya no se determina que sea un médico o psiquiatra, sino un perito “que preferentemente pertenezca a un gremio o agrupación relativa a la actividad sobre la que verse la pericia”. Nuevo Código Nacional de Procedimientos Penales (Código Único), Gallardo Ediciones, México, 2014, pp. 172 y 187.
6. Cfr. César A. Carrascoza Venegas. “Luis Lara Tapia (1930-2000)”. Psicología y Ciencia Social, 1, 5 (sin mes, 2003).  [En línea]: [Consulta: 26, agosto, 2020]
7. Juan Capetillo Hernández. La emergencia del Psicoanálisis en México. Universidad Veracruzana, México, 2012, p. 181. [En línea] [Consulta: 18, agosto, 2020].
8. Cfr. Guillermo Delahanty. “Fromm: otro volcán en Cuernavaca”. En el Volcán, Corriente Crítica de Trabajadores de la Cultura en el Estado de Morelos, 3, 26 (2013), pp. 7-19. [En línea] Consulta: 17, agosto, 2020].
9. Juan Capetillo Hernández, La emergencia del Psicoanálisis en México. Universidad Veracruzana, México, 2012, pp. 21 y 22. [En línea] [Consulta: 18, agosto, 2020]
10. César A. Carrascoza Venegas. “Luis Lara Tapia (1930-2000)”. Psicología y Ciencia Social, 1, 5 (sin mes, 2003), p. 55. [En línea] [Consulta: 26 de agosto, 2020].
11. El congreso se realizó en 1957. Cfr. Miguel Gallegos. “Movimiento y participación estudiantil en la psicología latinoamericana: consideraciones históricas y futuras perspectivas”. Avances en Psicología Latinoamericana, 27, 1, (enero-junio, 2009), pp. 33-60. [En línea] [Consulta: 27 de agosto, 2020]
12. César A. Carrascoza Venegas. “Luis Lara Tapia (1930-2000)”. Psicología y Ciencia Social, 1, 5 (sin mes, 2003), p. 55. [En línea] [Consulta: 26 de agosto, 2020]
13. Édgar Galindo. “Análisis del desarrollo de la psicología en México hasta 1990. Con una bibliografía inextenso”. Psicología para América Latina, 2, (agosto 2004). [En línea]: [Consulta: 20, agosto, 2020]
14. Prócoro Millán, “La Psicología mexicana: una profesión en crisis”. Revista de la Educación Superior,43, 11 (julio-septiembre, 1982) p. 9. [En línea] [Consulta: 25, agosto, 2020]
15. Édgar Galindo, “Análisis del desarrollo de la psicología en México hasta 1990. Con una bibliografía inextenso”. Psicología para América Latina, 2, (agosto 2004). [En línea][Consulta: 20, agosto, 2020]
16. Prócoro Millán. “La psicología mexicana: una profesión en crisis”. Revista de Educación Superior, 43, 11 (julio-septiembre, 1982), citado por Elizabeth Zanatta Colín, Teresa Yurén Camarena. “La formación profesional del psicólogo en México: trayecto de la construcción de su identidad disciplinar”. Enseñanza e Investigación en Psicología, 1, 17 (enero-junio, 2012), p 155.[En línea] [Consulta: 17 de agosto, 2020
17. “Estudio sobre el desarrollo mental de los niños mexicanos” (AHSEP. Departamento de Psicopedagogía e Higiene. Caja 5119, expediente 78), citado por Josefina Granja-Castro. “Contar y clasificar a la infancia. Las categorías de la escolarización en las escuelas primarias de la Ciudad de México 1870–1930”. Revista mexicana de investigación educativa,  14, 40 (marzo, 2009), p. 239. [En línea]  [Consulta: 22, agosto, 2020.
18. Prócoro Millán, “La Psicología mexicana: una profesión en crisis”.  Revista de la Educación Superior,43, 11 (julio-septiembre, 1982) p. 10. [En línea] [Consulta: 25, agosto, 2020]
19. Cfr. Wayne H. Holtzman. “Mexican Psychology the past 50 years and opportunities for the future”. Revista Mexicana de Psicología, 24, 2 (2007), pp. 161-164. [En línea] [Consulta: 30 de septiembre, 2020]
20. Cfr. Díaz-Guerrero. “Una escala factorial de premisas histórico-culturales de la familia mexicana”. Revista Interamericana de Psicología, 6, 3-4 (1972).
21. Las tesis se pueden consultar en el Repositorio de la UNAM [En línea] Consulta: 5 de agosto,2020
22. Rosa Doring Hermosillo. “Estudio psicoclínico de la conducta antisocial de diez menores” (dir. Guillermo Corona Uhink). UNAM, Ciudad de México, 1965, p.4. [En línea] [Consulta: 15 de agosto, 2020
23. Elizabeth Zanatta Colín, Teresa Yurén Camarena. “La formación profesional del psicólogo en México: trayecto de la construcción de su identidad disciplinar”. Enseñanza e Investigación en Psicología, 1, 17 (enero-junio, 2012), p 156. [En línea] [Consulta: 17, agosto, 2020]
Laura Orellana Trinidad
Sobre el autor

Licenciada en Sociología, maestra en Historia y doctora en Historia por la Ibero Ciudad de México. Es directora de Investigación Institucional de la Ibero Torreón y coordinadora del Archivo Histórico Juan Agustín de Espinoza, SJ. de la misma universidad.

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