El calendario alterno de La Partida, Coahuila: las fiestas “menores”

La indagación sobre el contexto festivo de una pastorela organizada en La Partida, Coahuila, mediante el auxilio de un libro — una especie de guion— que donó la Sra. Cuquita Briones al Archivo Histórico de la Ibero Torreón, nos ha llevado a observar las diversas y valiosas celebraciones colectivas que constituyen su entorno.

Desde la perspectiva de Juan Manuel Rodríguez Mendoza, oriundo de este lugar y curioso observador de sus fiestas, dos son las más importantes: el aniversario del reparto agrario y las celebraciones a San Isidro, ambas exploradas en El sustrato festivo de La Partida: las fiestas mayores. A estas festividades las llamé “mayores”, por ser las más “fuertes”, las que tienen prioridad, las principales. A éstas se suman otras “menores”, no porque sean menos importantes, sino porque la forma en que se organizan o desarrollan no involucra necesariamente a todos los habitantes. Sin embargo, resulta interesante que el conjunto de festividades de La Partida parece conformar un calendario propio, alterno al de las autoridades educativas y laborales. Las fechas de estas fiestas son respetadas por la comunidad e incluso, no se desplazan al fin de semana, lo que sucede con algunas cívicas que se celebran el lunes previo al día oficial, como la conmemoración de la firma de la Constitución, el nacimiento de Benito Juárez y el inicio de la Revolución. Aquí las fiestas se hacen el día que debe ser, aun cuando se empalmen con días de trabajo. La gente asiste. Juan Manuel cuenta sobre la estrategia que utiliza un amigo para conservar su trabajo, sin faltar a los días de fiesta en el ejido. Éste le comentó:

Mira, cuando yo entro a trabajar a un lugar nuevo inmediatamente les digo [a mis jefes]: “si quieres, a mí ponme a trabajar sábado y domingo, pero a mí me respetas estos días. Esa es mi carta de presentación en cualquier entrevista de trabajo”. 

Juan Manuel Rodríguez Mendoza, entrevista realizada por Laura Orellana el 30 de noviembre y 2 de diciembre de 2020

Las fechas que las comunidades celebran, dicen mucho de ellas, como bien señala Herón Pérez: “el calendario de las diferentes culturales ha sido el calendario de sus fiestas” 1Herón Pérez Martínez, México en fiesta, El Colegio de Michoacán/Secretaria de Turismo, México,1998, p. 18 En estos cortes de tiempo se exterioriza lo que a éstas importa y otorga valor, sean admitidos o no en el calendario oficial.

Calendarios oficiales y festivos

Un calendario de días feriados parece un simple listado de fechas que las autoridades gubernamentales aprueban anualmente, pero en realidad es resultado de las pugnas libradas por los grupos de poder para fijar ciertas conmemoraciones a toda una colectividad. Con los calendarios oficiales se intenta construir significados o símbolos comunes, y se procura borrar o desdibujar las efemérides locales, las que generalmente dan sentido a comunidades concretas. 2Cfr. Miguel José Izu Bellosola. “Fijación de los días inhábiles en el ordenamiento español” y Anne Staples. “De cuándo a cuándo: La transformación del calendario escolar en las escuelas mexicanas del siglo XIX. Revista Brasileira De História Da Educação, 4 (2 [8]), pp. 205-224

Los días festivos, como sabemos, se caracterizan por el suspenso del trabajo. Este rasgo se adquirió en la Nueva España durante el régimen colonial, cuando se celebraban eventos religiosos. Esos días se frenaban las labores para “guardar” la fiesta, es decir, para cumplir el precepto de asistir a misa y a otros rituales. Las fechas religiosas en el calendario eran momentos sagrados y vitales para que la iglesia lograra una catequesis pública “… a través de los recursos de persuasión y la explotación de los sentimientos de los participantes, como regocijo, emoción, aprobación, exaltación y simpatía”. 3Richard A. Quantz citado en Pablo Martínez Carmona. “Fiestas religiosas y ceremonias cívicas en la educación de la ciudad de México y Veracruz, 1821-1872”, en Estudios de Historia Moderna y Contemporánea de México 56, julio-diciembre 2018, p. 116 Ha sido estudiada la forma en que se empalmaron algunas fiestas religiosas sobre las indígenas para atenuar la imposición de las creencias o para desterrarlas, misma estrategia que utilizó el Estado laico al pasar de las religiosas a las cívicas. Un ejemplo es la celebración del santo criollo San Felipe de Jesús, el 5 de febrero, un referente religioso en la construcción de identidad nacional, desplazada para festejar la firma de la Constitución de nuestro país en 1857 y luego en 1917. 4José Alberto Moreno Chávez. “La devoción a San Felipe de Jesús: antiliberalismo y discurso religioso a finales del XIX en la Ciudad de México”. Legajos, núm. 8, octubre-diciembre, 2015

El calendario de días feriados se modificó casi por completo entre los siglos XIX y XX: los numerosos festejos de santos y vírgenes desaparecieron y sólo quedaron los días santos y de Navidad incorporados a las vacaciones de los y las estudiantes. 5Ver el cuadro con las festividades celebradas entre 1822 y 1854 elaborado por Anne Staples en el Apéndice, op. cit, pp. 220-222. http://periodicos.uem.br/ojs/index.php/rbhe/article/view/38687 En el ámbito laboral oficial, sólo queda una festividad católica como descanso obligatorio: el 25 de diciembre. Hay algunos días “opcionales” que, si la empresa o institución no los otorga, en ocasiones son tomados a la fuerza por los trabajadores, ya sea sin pago, con trabajo de medio día, o con reposición de horas. Son fechas que se han integrado al discurso cultural de nuestro país, como el jueves y viernes santo, el día de la madre, el día de muertos y de la virgen de Guadalupe.

Aunque hay calendarios festivos oficiales y opcionales, en numerosos lugares de México “hay más fiestas que días del año”, lo cual, señalan Vania Salles y José Manuel Valenzuela, estudiosos de las fiestas de Xochimilco, “implica una compleja vinculación entre tiempos de trabajo, de ocio y de fiesta” 6Vania Salles y José Manuel Valenzuela. “Fiestas y culto popular: el calendario festivo de Xochimilco”, En muchos lugares y todos los días.  Vírgenes, santos y niños Dios. Mística y religiosidad popular en Xochimilco. El Colegio de México, México, 1997, pp. 160 Estos investigadores explican que la gente puede asistir a sus festividades locales porque no en todas participan como organizadores —en algunas son espectadores— y porque trabajan “por cuenta propia” y así organizan su tiempo, lo que “desdibuja un poco la tensión”. Pero en los casos en que se tiene un trabajo más institucionalizado, “depende de una valoración personal (a veces familiar) que da prioridad a acudir u organizar la fiesta. Según este tipo de valoración, la actividad festiva puede ser más importante que la actividad laboral”. 7Vania Salles y José Manuel Valenzuela, op. cit, pp. 160-161. Y así es en La Partida. Aquí parece haber un calendario festivo propio, construido con las tradiciones que heredaron de sus antecesores y otras nuevas. Unas celebraciones se organizan en familia y se comparten a la colectividad, otras las prepara la iglesia católica con sus fieles, algunas más las autoridades ejidales y escolares, y también hay nuevas, que brotan de la iniciativa de grupos organizados. En muchos de los festejos se llega a tener “estados de excepción festiva” 8El “estado de excepción festiva” es definido por Manuel Delgado Ruiz en “Apuntes para el seminario en la Biblioteca Pública Piloto, organizada por el Posgrado de Estética de la Universidad Nacional de Colombia, sede Medellín”, Ciudad líquida, ciudad interrumpida. Medellín, 4-6 de agosto de 1997, p. 31, como una “…condición colectiva, lindes espaciales y temporales precisos, alteración de las conductas, usos inhabituales del espacio público, acciones prescritas, una determinada gestualidad, narraciones que justifican la instauración del acto festivo, repetitividad cíclica o periódica” en el que todos participan, se intensifica la comunicación y los encuentros en el espacio público, los sonidos se hacen públicos, aparecen los puestos de comida y la vendimia, la tambora sale a la calle. Imposible no asistir.

Cartel de invitación para la quema del chamuco, Semana Santa 2019, La Partida, Coahuila

La Partida y su calendario alterno

A partir de la información que aportó Juan Manuel Rodríguez en la entrevista, he elaborado un calendario con las fiestas que él recordó, por ello probablemente incompleto. En realidad, es una propuesta de calendario alterno en construcción, motivado por el hecho de que algunas fiestas, o sus rasgos, forman parte del patrimonio cultural inmaterial de nuestra región, e incluso del país. He incluido la pastorela de doña Cuquita, pues fue su documento el que dio pie al acercamiento a las festividades de La Partida, aunque ahora se realiza sólo esporádicamente.

1° de enero: Celebración a la Santa Madre de Dios y Dulcetón

Las fiestas en La Partida comienzan el primer día del año. Son dos: una religiosa, otra dedicada a los niños y niñas del rancho. La primera celebra a la Santa Madre de Dios, a cuyo nombre está la parroquia del ejido y “… hay danzas, hay comida, carros alegóricos”. 9Juan Manuel Rodríguez Mendoza, entrevista realizada por Laura Orellana el 30 de noviembre y 2 de diciembre de 2020 Le comento a Juan Manuel que me sorprende la fecha del festejo, pues en muchos lugares la gente se desvela el fin de año. Pero aquí no sucede, al menos de forma colectiva. El 31 de diciembre “…se hace una misa en la tarde-noche y no se realizan festejos comunitarios porque [la gente] sabe que el día siguiente es de mucho trabajo y de seguir la fiesta […] el rancho es una feria, porque viene gente que está afuera, de otros estados, de Estados Unidos, y pues andan niños en las calles corriendo, jugando, tronando cuetes; gente en las esquinas haciendo chicharrones, haciendo carnitas, con música, bailando con bocinas afuera de las casas, no, es impresionante”. 10Juan Manuel Rodríguez Mendoza, entrevista realizada por Laura Orellana el 30 de noviembre y 2 de diciembre de 2020 La fiesta no es sólo para los habitantes de La Partida: también asisten de los ejidos a la redonda, pues celebran comuniones y confirmaciones en la iglesia.

Además, desde hace diez años se realiza un evento ese mismo día llamado el Dulcetón. Cuenta Juan Manuel que la iniciativa surgió de un grupo de jóvenes, liderado por Juan de Dios Sánchez Moreno. Se organizan para recolectar dulces y juguetes previamente y se reparten cada 1° de enero. También “…se rentan juegos mecánicos, se contratan payasos que hacen shows infantiles, hay un trenecito, y todo eso es gratis para los niños de la comunidad, y ya van niños de otras comunidades, […] se rifan regalos a todos los presentes, hay desde un dulce hasta bicicletas (se ríe). 11Juan Manuel Rodríguez Mendoza, entrevista realizada por Laura Orellana el 30 de noviembre y 2 de diciembre de 2020 Las fotos lo demuestran.

Así comienzan el año en La Partida, con un día de gran fiesta que concluye en la noche con un baile

Preparativos para el baile del 1° de enero de 2016, La Partida, Coahuila
Imagen tomada del FB La Partida Unida

19 de marzo: Reliquia para celebrar al Sr. San José

No podían faltar las reliquias entre las celebraciones de La Partida. Una de éstas la ha organizado doña Cuquita Briones y su familia durante varias décadas, quienes ya sabemos que también se han encargado de la realización de la pastorela. Juan Manuel aclara que “…hay más reliquias en el rancho para el Sr. San José, [una de ellas] la hace una familia que se apellida Morones, también en otra fecha la organiza la familia Limones”. 12Juan Manuel Rodríguez Mendoza, entrevista realizada por Laura Orellana el 30 de noviembre y 2 de diciembre de 2020 Además, hay otras para San Judas, el 28 de octubre, y para la Virgen de Guadalupe, el 12 de diciembre.

Una reliquia, para aquellos que no residen en la Comarca Lagunera, es una promesa o manda que una persona o familia hace a alguna divinidad para solicitar algún favor o bien recibido. Esta manda se “paga” mediante una comida que se ofrece a quien desee ir por ella, y consiste en un plato de asado, arroz y siete sopas de pasta. Se ha considerado que esta tradición es de origen zacatecano, que llegó con los migrantes de aquel estado a principios del siglo XX, y tuvo una muy bien acogida en nuestra región. Esta hipótesis se refuerza al conocer los orígenes de la familia Briones, pues la Hacienda La Parada, San Luis Potosí, lugar de donde provienen, se encuentra casi en los límites de Zacatecas y ellos tienen casi un siglo de prepararla los días 19 de marzo en La Partida.

Hace 20 años tuve la oportunidad de entrevistar a doña Cuquita Briones y a Aurora (Yoya) Silva, su nuera, a propósito de la reliquia que ofrecen cada año a San José. Pude hacerlo mediante la intervención de Juan Manuel Rodríguez, nieto y sobrino respectivamente, a quien agradezco me haya abierto las puertas de su familia.  

En esa ocasión, doña Cuquita relató que esta tradición la había heredado de “la hermana de su suegra”, aunque no indicó su nombre. Hoy sabemos que se trata de Luisa Rangel, pieza clave de la pastorela y del libro que tenemos en el Archivo Histórico; ella comenzó a hacer la reliquia en este lugar, desde la década de los años treinta del siglo pasado. 13De hecho, doña Cuquita señaló que esta tradición la trajo doña Luisa Rangel a esta región, comunicación telefónica con Juan Manuel Rodríguez Mendoza, 22 de enero de 2021  En 2001 escribí un breve texto sobre la historia que motivó esta generosa tradición:  

…doña Cuquita de Rodríguez, del ejido La Partida, heredó la realización de la reliquia que su familia política le había hecho a San José —sin faltar ningún año— desde la década de los treinta. Cuenta que sus antecesores trajeron a cuestas y en burro, en los primeros años del siglo pasado, un cuadro inmenso con la imagen del santo desde San Luis Potosí, y a partir de entonces le hicieron un cuarto especial donde se le venera. Al morir la hermana de su suegra, doña Cuquita quiso continuar con la tradición. Hoy le ayuda su nuera —la señora Yoya—, quien la organiza. La coordinación es compleja porque la cantidad de reliquia que se elabora rebasa la imaginación. El 19 de marzo la familia, vecinos y amigos se levantan muy tempranito a cantarle las mañanitas al esposo de la Virgen. El día anterior han matado a los marranos y partido los 250 kilos de carne que los hombres —es tarea exclusiva de ellos— harán en asado. Unas quince vecinas acuden a cocinar los 40 kilos de arroz de donde saldrán 12 cazuelas y los 100 kilos de sopa de pasta (fideo, tallarín, spaghetti, ojos de pollo, alfabeto, moños y lengua de pájaro) que se depositarán en otras 42. Todo esto contribuye a alimentar —según cálculos de la señora Yoya— por lo menos al 70% de la población de La Partida (que suman ya más de cinco mil personas), dando preferencia a los más necesitados. La familia pone los marranos, a los que atienden en el transcurso de un año, pero “todo lo demás va llegando de limosna”: una caja de sopa de pasta que lleva alguna amiga; cinco kilos de arroz que “arrima una vecina”; unos dólares que envían un centenar de personas —oriundas del ejido y devotas de San José— que viven en el estado de Florida, en los Estados Unidos, y que permiten comprar los 25 kilos de chile colorado que por esas fechas cuesta cerca de los 45 pesos los mil gramos. La comida rinde, se multiplica. Sin saber cómo, todos se han llevado un plato…

Laura Orellana Trinidad. “La reliquia: una generosa tradición”. El Siglo de Torreón, 17 de noviembre, pp. 6A y 7A.

Los laguneros sabemos que no es preciso conocer a quien hace la reliquia para “hacer cola” con una olla de peltre, un cazo de barro o un envase de plástico —el recipiente es lo de menos— para recibir una porción de reliquia. Existe la creencia de que tiene que distribuirse absolutamente todo lo que se ha hecho para esa celebración. No es válido quedarse con las sobras para que la familia organizadora coma al día siguiente. Incluso, si no llegan a terminarse los alimentos, se busca repartirla entre los vecinos antes de que caiga el sol. La reliquia es generosa porque se organiza con el esfuerzo de vecinos, amigos y familiares de quien hace la petición o conserva la costumbre. Sin duda, es una de las más ricas tradiciones vivas de nuestra región.

21 de marzo: Desfile de la Primavera

Niños y niñas celebran con un colorido desfile la llegada de la Primavera, aquí una muestra de ello.

Marzo o abril: Celebraciones de Semana Santa

La Semana Santa se conmemora en La Partida con muchas de las antiguas prácticas que se realizan en México —algunas de ellas en proceso de desaparición—, pero aquí parecen condensarse en el mismo lugar. Entre los actos conmemorativos está el que se lleva a cabo el viernes santo: un viacrucis que va por todo el pueblo y que en ocasiones ha sido personificado por niñas y niños. Al llegar el viacrucis a la iglesia, se representa la crucifixión, “se lleva el cuerpo de Jesucristo” al recinto y se hace una misa.

Esa noche se efectúa la procesión del silencio y a la mañana siguiente, un rosario. Juan Manuel cuenta cómo se viven estas caminatas:

…se invita a la gente que vive por donde va a pasar la procesión a que apaguen las luces de sus casas, las calles están sombrías y hay una procesión como de luto. En un tiempo se pide a la gente que lleve antorchas y en otro tiempo, velas. Es una procesión en silencio, absolutamente, no se suenan ni las campanas. Se camina por varias calles del ejido, terminan en la iglesia, se hace una fogata. Después entran de nuevo a la iglesia y hay una misa.  Al día siguiente, sábado, como a las seis de la mañana, hay un rosario y también se camina por las diferentes calles del ejido…

Juan Manuel Rodríguez Mendoza, entrevista realizada por Laura Orellana el 30 de noviembre y 2 de diciembre de 2020

La ceremonia sigue. El sábado es la misa de resurrección en la que, dice Juan Manuel, los catequistas se lucen con arreglos para la iglesia. Un momento especial es cuando se corre una cortina: “…se abre la gloria, se prenden las luces, hay cantos […] porque antes de eso no, porque hay luto”.

El sábado en la noche, después de esta celebración, se da un rito peculiar: el de los robos, un modo chusco en que las familias “cooperan” de manera obligada para comprar la pirotecnia del torito y el chamuco. Ya vimos en el artículo anterior que un elemento de la fiesta es la transgresión o realización de actos que no se permitirían fuera de ella. En este caso, el robo se acepta y al parecer es algo que la comunidad disfruta:

…es algo muy muy gracioso, porque pasas el domingo en la mañana por la plaza y ves amarrados chivos, perros, macetas, sillas, autos… ¡ves autos ahí que se robaron en la noche! Y también burritos, caballos, carritos de mulas… y la gente se ríe porque a veces se roban el lavadero ¡con todo y ropa!

Juan Manuel Rodríguez Mendoza, entrevista realizada por Laura Orellana el 30 de noviembre y 2 de diciembre de 2020
Desfile previo a la quema del torito y del chamuco, La Partida, Coahuila, 24 de abril de 2014. Imágenes tomadas del FB La Partida Unida

En la tarde del sábado se hace la quema del torito y del chamuco. Antes hay un desfile por la tarde. Un grupo de tambora va en una camioneta, tocando, y atrás va la gente en autos más o menos arreglados. Algunos hombres caminan detrás, disfrazados de mujeres. Se hace una especie de “feria express”, dice Juan Manuel, en que la que hay vendimia, juegos y viene gente de otros ejidos. Pero el evento principal es la quema, que se anuncia previamente con carteles llamativos.

Preparando al Torito, La Partida, Coahuila, 5 de marzo de 2015
Imagen tomada del FB La Partida Unida

El torito es una gran estructura de papel maché, en forma de este animal, que se pone una persona sobre la cabeza. Esta armazón se encuentra llena de rehiletes de pirotecnia. El hombre que está abajo del Torito baila por la explanada, con un gran grupo de gente alrededor, se acerca a las personas tratando de asustarlas, pero éstas ríen y bailan. En algún momento se prende la pirotecnia y aparecen las luces de bengala. El evento es espectacular, porque la estructura se prende totalmente, echando chispas de tonos rojizos sobre el fondo negro de la noche. Juan Manuel reconoce que “… sí tiene un poco de riesgo, sí es peligroso”.

El Torito encendido, La Partida, Coahuila, s/f
Imagen cortesía de Juan Manuel Rodríguez Mendoza

Resulta interesante que, aunque el torito es una tradición muy extendida por todo México, algunos sitúan su origen en el siglo XIII, en España. En aquel entonces, la tradición consistía en untar las astas de un toro con resina, a las que se prendía fuego. Este acto formaba parte, dice la investigadora Carmen Vázquez, “…de ritos agrestes por la creencia en los poderes fecundantes del toro”. 14María del Carmen Vázquez Mantecón. “Cohetes de regocijo Una interpretación de la fiesta mexicana”. UNAM, México, 2017, p. 167.  https://www.historicas.unam.mx/publicaciones/publicadigital/libros/cohetes/682.htm Ya en la Nueva España y específicamente en la Ciudad de México, se vieron los primeros toritos en las festividades realizadas para celebrar las canonizaciones de San Ignacio y San Francisco Xavier en 1622, pero ya eran muy parecidos a los actuales: “…consistían en una armazón de madera con cara y cuernos de toro, repleta de cuetes lanzadores de infinidad de chispas y truenos”. 15María del Carmen Vázquez Mantecón, op. cit, p. 169 Un año después, en 1623, también los hubo en Puebla durante las celebraciones dedicadas a los santos jesuitas y por la beatificación de Luis Gonzaga:

En la víspera, por ejemplo, en el momento en que la plazuela estaba más atestada de carrozas y de gente a caballo y a pie, según palabras del relator “salió […] un disforme toro encohetado que hizo mucha risa y causó a son de clarín gran regocijo”. Para el segundo día, en el que programaron la procesión, “se jugó en la calle un toro encohetado” que continuó saliendo las demás noches, “con grande algazara y regocijo de la multitud de muchachos y gente que siempre hubo”. 16

María del Carmen Vázquez Mantecón. “Cohetes de regocijo. Una interpretación de la fiesta mexicana“. UNAM, México, 2017, p. 169.

La investigadora recupera la historia de esta antigua tradición que todavía nos alcanza. En el siguiente párrafo comenta un relato que del torito hizo el cronista de la ciudad de México, José María Marroqui:

Marroqui, por ejemplo, explicó a sus lectores lo que en nuestro país se entendía por torito, porque pensaba que tal vez esa tradición podría perderse algún día. Habló de ella a propósito de reseñar un festejo ocurrido en las primeras cinco décadas del siglo XIX cada 28 de diciembre, ofrecido a los infantes del coro de la catedral mientras fueron alumnos internos. Ese día, los niños cantaban sin la dirección del sochantre (en el oficio religioso que conmemoraba el degüello de los inocentes), comían un poco mejor que de ordinario, recibían aguinaldo de dulces y les era permitido en la noche “un torito en el patio del colegio”. De acuerdo a este autor, tanto la palabra (torito) como la diversión, eran propias del pueblo mexicano, definiéndolos como un artificio de fuego con cohetes y cañones de luz que adornaban la figura de un toro hecho de petate, debajo de cuya hueca armazón se metía un hombre que corría, bailaba y daba embestidas contra los chicos que lo llamaban, pero que, al mismo tiempo, huían de sus chispas provocando el regocijo de la gente.

María del Carmen Vázquez Mantecón. “Cohetes de regocijo. Una interpretación de la fiesta mexicana“. UNAM, México, 2017, p. 178.
Preparación de los toritos para Semana Santa en La Partida
Imagen tomada del FB La Partida Unida

Esta alegre ceremonia, con múltiples significados, se conserva en La Partida como parte de los festejos de Semana Santa, siguiéndole otra de gran tradición: la quema del chamuco, una especie de diablo, también realizado con papel maché y pirotecnia. En otros lugares del país se les conoce como Juditas y aunque se arraigó en México, también proviene de la Península Ibérica desde el siglo XVI, aunque allá lo hacían de trapo, no de cartón. La investigadora Eli Bartra identifica que hasta finales del siglo XIX los Judas se quemaban en México “por millones”, y a finales del siglo XX ya solamente en algunos barrios de la ciudad de México, en Casas de la Cultura y en algunos estados del centro del país: Guanajuato, Hidalgo, Morelos y México. 16Cfr. Eli Bartra. “Género y arte popular: los Judas, en Mercedes Vilanova (Compiladora). Pensar las diferencias. Edición del Seminario Interdisciplinar Mujeres y Sociedad, Barcelona, 1994 Aquí continúa esta gozosa ceremonia, que también da pie a burlas políticas o de miembros de la comunidad. Justamente cuenta Juan Manuel que un elemento que acompañaba la quema del chamuco en La Partida, era la lectura de unos versos sobre personas de la comunidad, “…pero últimamente hubo algunos muy ofensivos y los quitaron, ya no los permitieron”. La fiesta termina cuando se cuelga al chamuco en el centro de la explanada y se prende, ante la mirada de todos los presentes.

15 de mayo: Celebración a San Isidro Labrador

Ver El sustrato festivo de La Partida, Coahuila: las fiestas mayores

15 de septiembre: Celebración de la Independencia de México

El festejo del 15 de septiembre, que se celebra en todo el país, está organizado aquí por el comisariado ejidal. En la explanada, dan las campanadas y empiezan a gritar “vivas”. Se invita a la gente a que acuda vestida con trajes típicos mexicanos, y otra vez, se vende comida. Juan Manuel rememora que anteriormente, el padre Daniel [García de Alba] hacía tómbolas, “donde había juegos de azar muy sanos, ganabas premios, consumías ahí buñuelos, tamales, atole”. Al final, se realiza un baile.

Juan Manuel trae una anécdota de una celebración en esa fecha, que recuerda nuevamente que el calendario alterno tiene un valor:  

Una vez en un baile de un 15 de septiembre, llegó un amigo al baile, llegó a ver. Y empezaron a tocar los músicos, y empezó a bailar la gente y dijo, “No, ¿sabes qué? no voy a trabajar. Y ahí sacó su lonche —porque trabajaba en una maquiladora— y ahí cenó. Dijo, “ya no voy a trabajar, ya no voy a ir, prefiero quedarme. Ya sé que me van a descansar, pero no me importa, yo me quedo”. 

Juan Manuel Rodríguez Mendoza, entrevista realizada por Laura Orellana el 30 de noviembre y 2 de diciembre de 2020

2 de noviembre: Día de finados

Los habitantes de La Partida recuerdan a sus difuntos, como se hace en la Comarca Lagunera, con una visita al panteón. El suyo se encuentra a tres kilómetros del ejido. La costumbre es arreglar las tumbas o pagar para que alguien pinte las cruces, los barandales o las letras que se han borrado con los nombres y fechas de los familiares que ya fallecieron. No es un evento triste, dice Rodríguez, “yo lo veo como otra fiesta”. En el mismo lugar hay romería con venta de comida y de fruta. En algunas ocasiones, se acompaña de un rito católico formal, cuando algún sacerdote va y celebra una misa.

Dice Juan Manuel que en algunas familias hacen una especie de acuerdo de que, si algunos mueren fuera del rancho, los regresen de donde están para que sean sepultados aquí, en su terruño.

7-8 de noviembre: Celebración del reparto agrario

Ver El sustrato festivo de La Partida, Coahuila: las fiestas mayores

Colofón

Si bien los festejos satisfacen la vida comunitaria, también implican trabajo y disciplina para realizarlos: convocatorias, meses de trabajo de organización y la posibilidad de absorber gastos extras. Sin embargo, Juan Manuel reconoce que esta organización no se traduce necesariamente en otros ámbitos: el rancho está sucio –dice—y muchas veces si alguien hace un bien, en ocasiones “…creen que lo están haciendo por beneficio propio y no por la comunidad”. No obstante, la gente que participa adquiere el respeto de la comunidad. Esto lo identifica Juan Manuel en su propio entorno:

…mi familia, hablando de mi abuela, de mis tíos, de mis papás, pues es una familia respetada, es una familia de respeto ahí en la comunidad, y sí se caracteriza un poco por andar en este tipo de actividades. Un tío ha sido comisariado ejidal, ha sido juez dos veces; otro tío es comisariado ejidal ahorita, o sea, como que son personas activas, participan pues en las actividades de la comunidad, están muy cercanas a la iglesia, entonces también apoyan en lo que pueden a las actividades de la parroquia, porque son muchas […] mis tíos también fueron catequistas, desde muy jóvenes estuvieron en el coro de la iglesia, en el grupo de jóvenes, o sea son muy activos, y mi abuela siempre estuvo en grupos de oración, en el mes de María, en el mes del Sr. San José, en la novena de esto, en la novena de lo otro, en la coronilla, que le llaman, a la exposición del Sagrado Corazón, que es los jueves, o sea, es una familia muy activa en los diferentes ámbitos de la comunidad. 

Juan Manuel Rodríguez Mendoza, entrevista realizada por Laura Orellana el 30 de noviembre y 2 de diciembre de 2020

Además de respeto, los habitantes ganan en integración, en cariño al rancho. Cuenta Juan Manuel que la gente que no es de ahí “llega para quedarse”, y reflexiona “…no sé, algo tiene el rancho que es muy engridor, como dicen”. Quizá tiene que ver con sus tradiciones, al menos así se observa en muchos comentarios en la página de FB La Partida Unida. Reconoce que en algún momento él y sus hermanos tendrán que tomar las riendas de las celebraciones que organiza su familia, “el día en que no estén los grandes […] porque así debe de ser”.

Calendario festivo de La Partida, Coahuila

1° de eneroCelebración a la Santa Madre de Dios
1° de eneroDulcetón
19 de marzoReliquias a San José
Marzo/abrilSemana Santa
14-16 mayoFestejos a San Isidro
15 sept.Grito de Independencia
28 oct.Reliquias a San Judas
2 nov.Día de finados
Nov. Elección de la reina
7-8 nov..Celebración Reparto agrario
12 dic.Celebración V. de Guadalupe
24 de dic.Antes: Pastorela

Referencias   [ + ]

1. Herón Pérez Martínez, México en fiesta, El Colegio de Michoacán/Secretaria de Turismo, México,1998, p. 18
2. Cfr. Miguel José Izu Bellosola. “Fijación de los días inhábiles en el ordenamiento español” y Anne Staples. “De cuándo a cuándo: La transformación del calendario escolar en las escuelas mexicanas del siglo XIX. Revista Brasileira De História Da Educação, 4 (2 [8]), pp. 205-224
3. Richard A. Quantz citado en Pablo Martínez Carmona. “Fiestas religiosas y ceremonias cívicas en la educación de la ciudad de México y Veracruz, 1821-1872”, en Estudios de Historia Moderna y Contemporánea de México 56, julio-diciembre 2018, p. 116
4. José Alberto Moreno Chávez. “La devoción a San Felipe de Jesús: antiliberalismo y discurso religioso a finales del XIX en la Ciudad de México”. Legajos, núm. 8, octubre-diciembre, 2015
5. Ver el cuadro con las festividades celebradas entre 1822 y 1854 elaborado por Anne Staples en el Apéndice, op. cit, pp. 220-222. http://periodicos.uem.br/ojs/index.php/rbhe/article/view/38687
6. Vania Salles y José Manuel Valenzuela. “Fiestas y culto popular: el calendario festivo de Xochimilco”, En muchos lugares y todos los días.  Vírgenes, santos y niños Dios. Mística y religiosidad popular en Xochimilco. El Colegio de México, México, 1997, pp. 160
7. Vania Salles y José Manuel Valenzuela, op. cit, pp. 160-161
8. El “estado de excepción festiva” es definido por Manuel Delgado Ruiz en “Apuntes para el seminario en la Biblioteca Pública Piloto, organizada por el Posgrado de Estética de la Universidad Nacional de Colombia, sede Medellín”, Ciudad líquida, ciudad interrumpida. Medellín, 4-6 de agosto de 1997, p. 31, como una “…condición colectiva, lindes espaciales y temporales precisos, alteración de las conductas, usos inhabituales del espacio público, acciones prescritas, una determinada gestualidad, narraciones que justifican la instauración del acto festivo, repetitividad cíclica o periódica”
9, 10, 11, 12. Juan Manuel Rodríguez Mendoza, entrevista realizada por Laura Orellana el 30 de noviembre y 2 de diciembre de 2020
13. De hecho, doña Cuquita señaló que esta tradición la trajo doña Luisa Rangel a esta región, comunicación telefónica con Juan Manuel Rodríguez Mendoza, 22 de enero de 2021
14. María del Carmen Vázquez Mantecón. “Cohetes de regocijo Una interpretación de la fiesta mexicana”. UNAM, México, 2017, p. 167.  https://www.historicas.unam.mx/publicaciones/publicadigital/libros/cohetes/682.htm
15. María del Carmen Vázquez Mantecón, op. cit, p. 169
16. Cfr. Eli Bartra. “Género y arte popular: los Judas, en Mercedes Vilanova (Compiladora). Pensar las diferencias. Edición del Seminario Interdisciplinar Mujeres y Sociedad, Barcelona, 1994
Laura Orellana Trinidad
Sobre el autor

Licenciada en Sociología, maestra en Historia y doctora en Historia por la Ibero Ciudad de México. Es directora de Investigación Institucional de la Ibero Torreón y coordinadora del Archivo Histórico Juan Agustín de Espinoza, SJ. de la misma universidad.

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